CUANDO GRITAMOS JUNTOS, DERRUMBAMOS MURALLAS

Querida familia San Andrés:

Jericó era ciudad bien amurallada, pero que se cerró delante de los israelitas que trataban de conquistarla, nadie podía salir ni  entrar en ella ( Jos. 6,1).

¿Cuántas veces nosotros nos paralizamos también ante los desafíos, pues tenemos la sensación de que no podemos salir de ese lugar, pero, precisamente cuando parece que no hay salida, es cuando Dios se revela y da a conocer sus estrategias. "Cuando el sonido de la trompeta fuera más fuerte, todo el pueblo gritará con gran clamor y la muralla de la ciudad se derrumbará" (Jos , 6, 5).

Gritar con gran clamor... Nosotros clamamos y gritamos proclamando la Palabra de Dios acordándonos de sus promesas, y la muralla de la ciudad se derrumba, nada ni nadie puede resistirse a la Palabra de Dios. Con ella derrumbamos murallas, por eso la invitación que nosotros siempre tenemos está basada en este libro, meditándolo día y noche, cuidando hacer todo lo que en él está  escrito (cfr. Jos. 1, 8).

Cada fin de semana, muchas murallas son destruidas a través de tantos cursos de las Escuelas de Evangelización San Andrés, porque clamamos y gritamos la Palabra para que Dios cumpla sus promesas en Jesús Palabra y en Jesús Eucaristía y, como la Palabra es viva y eficaz, hemos experimentado ya que muchos Jericós han sido conquistados y que ahora experimentan una nueva vida. Esta es la promesa de Dios que se está cumpliendo.

Por tanto hermanos, colaboradores en la obra de la Salvación, no paremos de gritar, y gritemos juntos porque, cuando estamos unidos, derrumbamos murallas.

Con mis oraciones,

Ângela Chineze
Directora Nacional EESA - Brasil