MI VIDA ES CRISTO: Nueva visión de Jesús
Parte 4 de 7
La columna vertebral de los cambios de Pablo se inició en Damasco con su encuentro personal con Jesús resucitado.
Aquél que consideraba su acérrimo enemigo se va a transformar completamente hasta que llegue a ser su vida, gracias a los siguientes aspectos que mudaron su existencia.
A. SE EXPANDE LA SECTA DE LOS NAZAREOS
En Jerusalén, corazón de la fe monoteísta se propagaba como hiedra venenosa una peligrosa herejía que se debía parar, antes de que invadiera el sistema inmunológico de la sacrosanta religión de Israel.
El motor de esta secta estaba basado en la peor apostasía jamás concebida por un sensato israelita: Los seguidores de este Camino afirmaban que la salvación venía por la sangre, sí, "por la sangre" de un ajusticiado en el patíbulo de la cruz en las afueras de Jerusalén. ¡Tan Increíble como inadmisible!
Estos separatistas no acudían al Templo, sino que se reunían por las casas para la Fracción del Pan, afirmando que allí se hacía presente un tal Jesús de Nazaret, al que consideraban "Hijo de Dios". Además, su fundador se había atrevido a pronosticar la destrucción de Templo de Jerusalén.
Al mismo tiempo, este grupo acusaba a las infalibles autoridades de Jerusalén de haber asesinado a su líder, pero al mismo tiempo se contradecía, afirmando que él ya había resucitado.
Eran abanderados por unos pescadores, con un tal Simón a la cabeza, al que ellos llamaban Kefas, Piedra. Había que extirpar este tumor.
La sangre, para el israelita, era motivo de contaminación, y cualquier contacto con ella impedía entrar al Templo o celebrar las fiestas religiosas. Pero, afirmaban los Nazareos, lo que era motivo de contaminación religiosa, ahora era causa de salvación. Parecía locura o absurdo, pero inexplicablemente cada día ganaban más adeptos. Incluso, algunos sacerdotes habían abrazado esta fe en el crucificado. ¡Había que poner remedio a cualquier precio!
Para agravar la delicada situación, el Galileo pretendía ser superior al legislador de Israel, Moisés, a quien Dios le había dado su Ley en la cumbre del monte Sinaí. En su delirio de grandeza, presumía que era superior al sapientísimo rey Salomón. Y lo inaudito, aseguraba que existía antes que Abraham y que era "el Hijo de Dios" y que Dios y él eran una misma cosa. ¡Había que parar esta osadía!
La religión judía estaba basada en la oración del Shemá, que resumía el Credo del pueblo de Dios: Shemá, Israel, Adonai, Elohenu, Adonai Ejad. ¡Dios es Uno! Y el Nazareno afirmaba que Dios tenía un Hijo, asemejándose a las turbulentas familias de los dioses del Olimpo. ¡Jamás hereje alguno había traspasado esas fronteras!
B. VISIÓN DE SAULO: JESÚS MALDITO
Con fundamento en la Palabra de Dios que afirma: "Maldito el que sea colgado del patíbulo de la cruz" (Gal 3, 13; Deut 21, 23), Pablo concluía que Jesús era un maldito que había pagado con la cruz sus osadías.
Por la cadena de blasfemias, y de acuerdo a la santa Ley, los responsables de la ortodoxia, lo habían ajusticiado en las afueras de Jerusalén. Pero, en el fondo, era Dios mismo quien había hecho justicia maldiciéndolo con la cruz. O sea, de acuerdo a la mentalidad legalista de Saulo, Jesús era un maldito y maldecido por el mismo Dios del Sinaí. No le cabía la menor de las dudas.
Por todo eso, Saulo no podía consentir con que se invocara o recordara siquiera su nombre. Así, el fariseo de Tarso, le declaró una guerra a muerte; uno tenía que morir en la batalla.
C. NUEVA VISIÓN DE PABLO SOBRE EL MESÍAS
Pero en las afueras de Damasco, el intolerante discípulo de Gamaliel fue tirado al suelo con imprevisto golpe, por el mismo Jesús a quien él daba por muerto. El ajusticiado del Calvario ciertamente había resucitado y estaba vivo. Fue tan fuerte el impacto, que derrumbó las columnas de su fe y desestabilizó los fundamentos de su tradición religiosa. Su mente había sido bombardeada por el Nazareno y ahora tenía que comenzar otra vez desde cero. Había corrido y se había fatigado por el camino equivocado. Por eso, se refugió algunos años en el silencio del desierto de Arabia para sedimentar cada uno de los nuevos principios generados por su encuentro personal con El Resucitado.
Así, despacio, pero sin pausas, y gracias a la luz del Espíritu Santo fue reconstruyendo la imagen de El Crucificado sobre cuatro pilares:
D. APLICACIÓN A NUESTRA VIDA
Hoy, nuestro reto, es renovar nuestra de visión de Jesús a la luz del Espíritu Santo. No se limita a una concepción mental o intelectual, sino experencial.
En esta guerra a muerte, Saulo ha perdido la batalla, y sin embargo ha ganado lo más importante: Ha cambiado radicalmente su visión del Nazareno. Ahora es "El Dios Bendito, El Kyrios, El Único Mediador y el Hilasterion". El escándalo y la locura de la cruz se ha transformado en fuerza de Dios y sabiduría de Dios (1Cor 1, 23-24).
Con razón Pablo afirma que Jesús es su vida.
JESÚS DE NAZARET ES EL ÚNICO MEDIADOR
ENTRE DIOS Y LOS HOMBRES.
ES EL SEÑOR ANTE QUIEN SE DOBLA
TODA RODILLA EN EL CIELO Y EN LA TIERRA.
AQUEL QUE ERA CONSIDERADO MALDITO,
ES DIOS BENDITO POR LOS SIGLOS.
José H. Prado Flores
Año de San Pablo