Calendario del cielo
“Por eso, profetiza. Les dirás: Así dice el Señor Yahvé. Voy a abrir vuestras tumbas; os haré salir de vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo al suelo de Israel. Sabréis que yo soy Yahvé cuando abra vuestras tumbas, pueblo mío. Infundiré mi espíritu en vosotros y viviréis; os estableceré en vuestro suelo, y sabréis que yo, Yahvé, lo digo y lo hago, oráculo de Yahvé.” Ez 37,12-14.
Dios es hermoso. Su luz brilla por encima de todo, a pesar de que en ocasiones las cosas no sean tan claras, y en el momento indicado nos encuentra para llenarnos de su amor y hacernos vivir como sus hijos amados envueltos en ternura y cobijados en su hermosura.
Dios es fiel, y cuando anota algo en su agenda personal no lo olvida. Tiene siempre presente el día, la hora, el mes, el año para actuar; las huellas dactilares y las facciones de cada participante al cual llamará; y hasta las coordenadas geográficas exactas para cumplir su promesa. Desde siempre, en su calendario ya estaban marcados los días 14 y 15 de noviembre de 2009 como días de gozo, bendición y, sobre todo, como fecha preciosa para cumplir lo prometido.
Estaba escrito con tinta celeste sobre suaves nubes que ese fin de semana en Hermosillo, Sonora, México. Se abrirían las tumbas y seríamos llevados a nuestro suelo con una nueva efusión del Espíritu.
La Escuela de Evangelización San Andrés llegó a la ciudad el 6 y 7 de noviembre de 2004. Durante los 5 años, que acabamos de cumplir, habíamos visto la presencia de Dios actuando entre nosotros, sin embargo es hoy, después de tanto tiempo, cuando vemos cumplida la promesa de Dios con un curso, Nueva Vida, lleno de paz, gozo y felicidad que vino a renovar las fuerzas que ya estaban débiles.
Dios llamó y 36 participantes escucharon su voz, respondiendo un Sí al Señor. Con un equipo de servicio pequeño, pero con gran disposición y amor a la evangelización, Dios hizo su obra y enamoró de sí a sus elegidos. Nos sigue mostrando que no llama a los capacitados, sino capacita a los llamados.
Hoy aquel reducido equipo de servicio ve cómo ha crecido, gracias a la dulce manera en la que Dios se hace tan visible y se deja acariciar usando la metodología de la Escuela.
Después de 5 años, podemos ver de manera más clara el camino que Dios ha marcado y, en ese mismo sentido, su mano amorosa que nos guía y va abriendo nuestras tumbas para exhumarnos y volver a darnos su Soplo de vida, su Santo Espíritu.
¡Somos testigos de su poderosa presencia, viva y real! Estamos siendo llevados de regreso a casa, a nuestro suelo. Y en eso hemos reconocido que Yahvé es el Señor, en que sólo Él tiene el poder para abrir nuestras mentes, corazones y transformarlos. En que solamente Él es tan hermoso que tiene la delicadeza de llamarnos por nuestros nombres y presentarse con el suyo.
Somos su pueblo, pues “pueblo mío” nos ha llamado. No necesitamos ni queremos otra nación, otro suelo o algún otro himno. Sólo precisamos de ese Dios hermoso que tiene el nombre de nuestra ciudad en la palma de su mano, para el cual su tiempo no es el mismo que marca nuestro reloj.
Dios es experto en saber cómo motivarnos y cuándo hacerlo. Ha mostrado su rostro a nuestra Parroquia del Pilar y estamos seguros que en este caminar a nuestro suelo, inundaremos a la ciudad del Sol con la hermosura que emana de Dios.
José Alfredo Díaz Murrieta
EESA Hermosillo
Enero de 2010.